Análisis y critica sobre el origen del Reggaetón.

Origen del Reggaetón: Nació en Puerto Rico y se baila en la 25 avenida sur de San Salvador. Ahí, en domingo, adolescentes hacen una fila improvisada para entrar a una discoteca. Nadie aquí dice beber o vender licor y su única diversión parece ser un baile de sensuales movimientos, de músculos apretados y de cinturas profanas.

Tienen un rey estos muchachos, se llama Daddy Yankee. Y tienen un himno de batalla, “La gasolina”, con cuyo deleite las masas han bailado en América entera, parte de Europa y hasta en Japón. En la pista de baile de San Salvador, el ritual se repite, cuerpos en trance, moviéndose sensualmente, en un culto llamado reggaetón.

¿Qué es el reggaetón?

El reggaetón es muchas cosas; es un fenómeno que poco a poco absorbe conciencias y modos de ver la realidad de los jóvenes (y también en algunos no tan jóvenes).

No es bien visto por la mayoría: iglesias, músicos académicos, etc. Pero es ya aceptado como ineludible en todos los entornos.

“Lo que pasa es que la alta cultura siempre ve mal este tipo de expresiones de la cultura popular”, es la aseveración, directa, de Amparo Marroquín, máster en difusión de ciencia y cultura por la Universidad de Guadalajara (México) y catedrática de la Universidad Centroamericana (UCA). Ha escuchado, a mucha honra, a Don Omar y a Daddy Yankee.

Es que también denigrarlo está de moda en diversos ambientes; y las bellas artes, siempre divorciadas de la cultura popular, no se tientan la mano: “Yo no lo puedo considerar música desde ningún punto de vista. Es solo un producto comercial porque no cumple con cánones estéticos, ni técnicos”, señala Manuel Carcache, músico académico e investigador y autor de música electrónica.

Sexo, drogas y reggaetón

A finales de los 90, el auge de la cultura reggaetonera tocó tierras peruanas. Dalith Colordo, María Gracia Bisso y Karen Orihuela, tres estudiosas de la Universidad de Lima (Perú), elaboraron una investigación sobre el perreo y el reggaetón, cuyas únicas diferencias, según ellas, “eran que el perreo es el baile (seductor), y el reggaetón es el subgénero musical”.

Ambos conceptos, perreo y reggaetón, siguen firmemente unidos, aunque sus fronteras siguen siendo aún borrosas.

El estudio mencionado tomaba en cuenta también aspectos como las letras de las canciones, que comulgan todas con el sexo, con las drogas, con el morbo. Ahí, el 54% de las canciones hacía alusión al cuerpo de la mujer, de distintas maneras.

Para Eduardo Valdez, sacerdote católico y director del Centro Pastoral Monseñor Romero, la temática puede ser considerada “grosera” o poco “adecuada”, pero no critica esa forma de expresión: “Puede que a uno no le guste, pero yo debo situarme desde la perspectiva de tratar de entender las razones de un fenómeno”. (Sin palabras eso es completamente cierto y es lo que los reggaetoneros tratan de negar).

“Ahí hay necesidad de protestar, de entrar en conflicto con el poder (algo propio de los adolescentes)”, añade.

De ritmos y géneros musicales

Hay que entender lo obvio: la palabra reggaetón proviene de reggae, un ritmo afrocaribeño, que, según Valdez, tenía “una serie de valores, tenía un mensaje social-religioso y su sonoridad, además del inglés, incluía la influencia francesa”.

La llegada de esclavos de origen africano a América dio origen, a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, a un movimiento denominado “nigger espirituals”, en el que predominaban sonidos que después dieron origen al soul, al jazz, al rock, etc.

Muchos de estos ritmos sufrieron también críticas como las que actualmente sufre el reggaetón.

Incluso el rock, con el baile que le imprimía a sus presentaciones Elvis Presley, el cantante que masificó el género, fue señalado y etiquetado en amplitud de formas.

“Yo no puedo decir que el reggaetón vaya a tener el mismo destino que esos otros géneros, o que vaya a tener lo que tuvo el tango, que en un principio también fue criticado por la eroticidad de su baile, lo que sí sé es que desde la academia es un fenómeno que no podemos eludir”, indicó Amparo Marroquín. (Osea el destino nadie lo predice y tal como dijo el colega Keeper, los reggaetoneros están buscando a artistas de una trayectoria respetable, y con talento para seguir en el ruedo “musical”, es fácil entrar pero permanecer en el ruedo es difícil, y más si tienes el mismo ritmo siempre)

Las actuales formas del género poco tienen que ver con lo de sus ancestros, también de origen afroamericano.

Los lenguajes hoy son más directos y agresivos y la dificultad de su interpretación musical es mucho más simple.

“Y a mí como eso poco me importa, yo lo que digo es que si uno quiere saber de teoría o de música, que se meta a estudiar, yo lo que quiero de veras es ir a bailar, oír lo pegajoso de la música, sudar y regresarme tranquilamente a mi casa”, es la conclusión a la que llega Maynor Domínguez, de 17 años, antes de terminar la fila y entrar a la discoteca. (Eso quiere decir que el reggaetonero de por sí es ignorante, prefiere de tener una buena educación y estudiar su cultura, ya sea musical o trabajar por lo menos, prefiere hacernos creer que la vida es pura gozadera y no es así, el que no estudia ignorante se queda).

Adentro, ajenos a las críticas, los cuerpos siguen en trance, meneándose al ritmo cadencioso que dicta Daddy Yankee. (De seguro esto fue escrito por un fan acérrimo al reggaetón).