Aclarando las dudas que justifican del reggaetón, su historia, la mentira, la supuesta originalidad para defenderte con fundamentos claros en contra del reggaetón.

“Que se prepararen que lo que viene es pa´ que le den (duro!)”

Desde hace un par de años, con la explosión del “Papi Chulo” del Chombo y Lorna, el reggaeton se ha convertido en todo un fenómeno en nuestro país. Estrellas del set de todo DJ pachanguero, estos ritmos centro y sudamericanos se están adueñando de nuestras pistas de baile, nuestras radios y nuestras calles. ¿Por qué?

¿Por qué, Dios mío, por qué?

Aprovechando el tirón de la creciente popularidad del hip hop en la piel de toro, gracias en gran parte a MCs tan respetados (¡alerta, ironía!) como Eminem, Nelly y 50Cent, con una estética similar basada en coches caros, ropa ancha, bling bling* y mujeres en tanga meneando lo que sus madres les dieron (y ellas mancillan), el reggaeton se ha instalado para quedarse, como un parásito que chupa de todos lados y no ofrece novedad a cambio.

De esta manera, hemos visto reemplazados grandes himnos de baile de alta tradición castiza como “Bulería” o “Bye bye mi picolisima dama” por “Gasolina”, “Obsesión” o “Dale Don dale”. Yo sí que te iba a dar.

¿Lo peor? Que está aquí para quedarse. Mientras otras modas pasajeras se disuelven en el tiempo y la memoria (como David Bustamante), el fuerte contingente emigrante de las tierras sudamericanas que sirven de hogar a esta corriente musical, garantiza que el reggaeton prevalecerá más allá de gobiernos, regímenes, Apocalipsis e incluso sobrevivirá a nuestra especie para reemplazar al oxígeno en nuestro planeta. De todas formas, ¿quién querría vivir en un planeta en el que sólo se escuchara reggaeton?


Un poquito de papá, un poquito de mamá

De la misma forma que los trabajos para el instituto de muchas de sus fans (el bajo porcentaje que, no sólo va al instituto, sino que se molesta en hacer los deberes en lugar de estar constantemente preocupada en que su tanga fucsia fosforescente quede siempre visible y su enorme culo no lo fagocite), el reggaeton es un cut&paste de sus fuentes de inspiración.  De hecho, si no hubiera abandonado la Real Academia de la Lengua por desavenencias con el presidente fruto de mis devaneos con su hija adolescente**, hubiera propuesto la siguiente definición:

reggaeton.

1.    m. Dícese de la adaptación de mal gusto del dancehall jamaicano a los ritmos sudamericanos de la salsa y el merengue, con la estética y actitud del hip hop más comercial.

Repudiado, pues, por la Real Academia, encontré hogar en geedorah.com, donde continúo mi misión entre el aleccionamiento y el escarmiento. Aquí, el siguiente capítulo.

El reggaeton y el dancehall

Estilo músical a medio camino entre el reggae y el rap, el dancehall (y el ragga) ha exportado de Jamaica al mundo a varios artistas que han puesto la bandera verde, amarilla y negra en lo más alto de las listas, como Shabba Ranks, Shaggy, Beenie Man o Sean Paul.

Más urbano y enérgico que el roots, el dancehall se convirtió en la vía perfecta para transportar el reggae a las nuevas generaciones, que ansiaban algo más marchoso que los cadenciosos lovers, rocksteady o el citado roots.

La influencia que tiene la isla que vio nacer a Bob Marley en todo el Caribe y, por extensión, centro y sur América es patente, y artistas locales de muchos países de estas zonas se aventuraron a importar el fenómeno dancehall y aplicarlo a sus costumbres propias.

Así nació el reggaeton, que empezó utilizando los mismos riddims *** que los jamaicanos, pero que pronto mezclaron con percusión rítmica más propia de sus regiones, como la salsa y el merengue.

Lamentablemente, lo que no parece una idea excesivamente demoníaca, se convierte en un infierno musical en un alto número de ocasiones (digamos el 99%) por la poca calidad de los riddims y, sobretodo, porque los so called MCs tienen atrofiado el sentido del flow, de la coherencia gramatical y de la vergüenza.

 

 

Parese chévere, pero esta palga tiene masacote

El reggaeton y el hip hop

Imaginemos por un momento a Fofó (que en paz descanse) vestido de traje y corbata. Traje de Giorgio Armani, zapatos Gucci, corbata de Versace. Elegante, sí. Pero sigue teniendo cara de payaso.

Los cantantes (!) de reggaeton beben directamente del hip hop americano en cuanto a estética se refiere. Ataviados con Fubu, Sean John, Sir Benni Miles o Roca Wear, gorras de equipos de la NBA o NFL y bling bling a mansalva, parecen sacados directamente de un vídeo clip de P. Diddy o Jay-Z. Sin embargo, hay algo que falla. Sí, pero no.  Es un poco como Julio Sabala; sí, cuando te vistes, te maquillas y actúas te pareces a Michael Jackson, pero no lo eres.

Para ser un nigga from the ghetto y no saltar a la vista que eres fake y un wannabe, tienes que ser extraordinariamente awesome. Y, si haces reggaeton, tu nivel de awesomeness está peligrosamente próximo al núcleo de níquel y hierro de la Tierra. Si dibujáramos un gráfico de barras con tu nivel de awesomeness, estaría tan profundo que empalaríamos a un chino con tu barra. Eso es para que sepas lo poco awesome que eres. Buster.

A la misma altura que la barra de awesomeness, podríamos poner la barra del nivel de estudios de los susodichos y empalar a otro cochino amarillo. 2x1 a recoger y a domicilio. ¿Dónde está la UNICEF en estos casos? ¡Más escuelas para cantantes discapacitados!


 

Awesome!

El perreo, la originalidad y Alfredo Urdaci

Ah! Por cierto. Ese baile que se ha convertido en estandarte del reggaeton, el perreo, que quieren vendernos como original bandera de la sensualidad del género, no es más que el clásico grindin’ americano que los amantes del r&b y soul llevan décadas haciendo, y que tan bien nos reivindicaban Next en su sexy “Too close”, allá por el 97.

En un plan que podría haber sido trazado por el legendario estratega de la desinformación Alfredo Urdaci, los seguidores del reggaeton se aprovechan del desconocimiento del español medio (España, tierra de sol e incultura musical) y se adjudican méritos que no son suyos. No pueden hacerlo con todo lo que roban del hip hop, pues con la popularidad que tiene se desacreditarían instantáneamente, pero con el dancehall y el perreo nos la están colando bien.

Con estos nuevos conocimientos que el lector ha adquirido, tendrá brillantes argumentos para justificar sus ataques al reggaeton (¡cómo si hiciera falta justificación!) y será, sin duda, la estrella de todo tipo fiestas sociales y banquetes, causando sensación entre lo más selecto de la sociedad.

 

 

Una girla que salió a rumbiar perriando con un gato que está de guillaera

El Ministerio de Sanidad y Consumo alerta

Las Autoridades Sanitarias advierten: procrear al ritmo y con banda sonora de reggaeton puede causar daños cerebrales irreparables en el feto.

De nuevo, más anuncios demagogos del Ministerio de Sanidad y Consumo, ya que este dato no está científicamente comprobado. De hecho, con unos padres que escuchan reggaeton, la severa merma intelectual de la descendencia debe ser, probablemente, hereditaria.

Sin embargo, la división médica del MIT (que, si en lugar de estar en Massachussets estuviera en South Houston, seria SHIT), ya califica al reggaeton como “plaga”, y la compara a la Peste Negra. No por las características olorosas de sus adeptos, sino por su poder destructivo.

Así como los midiclorianos son seres microscópicos que viven en simbiosis con nosotros, dando y recibiendo de ese maná espiritual que es la Fuerza, el reggaeton es un parásito que, aprovechándose de tu desconocimiento, te atrapa de primeras con un aspecto prometedor y unos movimientos y ritmos marcados y sensuales (como Jenna), para luego succionar de ti hasta la última gota de vida, esencia, decencia y amor propio (como Jenna).


Geedorah aconseja

Desde aquí, porqué no toda esperanza está perdida, quisiera hacer un llamamiento para conseguir que dejen de emitir los siguientes espacios y/o canales:

• MTV España
• Los 40 TV
• Los cutre-canales locales
(o que empiecen su emisión a partir de las 00h, que es cuando su programación se pone realmente interesante).
• El diario de Patricia

Si no eres parte de la solución, lo eres del problema. Y, si en alguna ocasión te encuentras en una situación de la que no sabes como salir con vida, del estilo: invitaste a una chica que te quieres ligar a una disco que ponen buen funk pero hoy está el DJ suplente (DJ Wilson Mantecas, groupie de Daddy Yankee) y es la tercera vez que oyes “Gasolina”, estás en la boda de tu prima y, tras el convite, te encuentras el dantesco espectáculo de tus padres, tíos e incluso abuelos bailando “Baila morena” como si la vida les fuese en ello, o te despiertas después de tres meses en coma en medio de la colonia ecuatoriana de [inserte aquí su ciudad] rodeado de niños de 17 años representando a los Latin Kings, gordas embutidas en minifaldas fucsia de latex perreando y repulsivas amas de casa tendiendo micro-tangas (fucsia también, por supuesto) en los balcones****, pregúntate: “¿Qué haría Bruce Willis?”.

Se los cargaría a todos y se fumaría un cigarro. Eso haría Bruce Willis.

* Todo tipo de joyería (anillos, cadenas, colgantes…) de oro y platino, preferiblemente con incrustaciones de diamantes, con los que los raperos se engalanan para que pueda distinguirse su superioridad sobre el resto de seres de un rápido vistazo. En el caso del reggaeton, sustituir el oro, platino y diamantes por plástico y metacrilato.

** Me dijo que tenia 18, lo juro!

*** Instrumentales, en el mundo del reggae.

**** No son experiencias autobiográficas, Dios me ama.
Aclarando las dudas que justifican del reggaetón, su historia, la mentira, la supuesta originalidad para defenderte con fundamentos claros en contra del reggaetón.